En el marco de la XII Feria Internacional del Libro UNACH 2024, el foro “Del contenido a la forma: buenas prácticas en la edición universitaria” reunió a editores de reconocidas instituciones de educación superior de México y Latinoamérica. El encuentro giró en torno a una pregunta que atraviesa el oficio editorial contemporáneo: ¿por qué hacemos libros universitarios y cómo los hacemos?
La discusión dejó claro que editar libros dentro de una universidad rebasa la dimensión técnica o administrativa. Se trata de un acto de responsabilidad social que transforma la labor intelectual en bienes públicos. Cada obra publicada es una forma de devolver conocimiento a la comunidad, de transparentar el pensamiento que se gesta en aulas, laboratorios y cuerpos académicos, y de abrir espacios al debate crítico y a la construcción colectiva del saber.
El panel contó con la participación de Adriana Sámano Domínguez, de la Universidad de Guanajuato; Sofía Elizabeth Gamarro Ochoa, de la Universidad de San Carlos de Guatemala; Carlos Francisco Gallardo Sánchez, de la Universidad Autónoma Metropolitana; Genaro Ruiz Flores González, de la Universidad Autónoma de Aguascalientes; y Marvin Abdul Williams Jackets, de la Universidad Autónoma de Yucatán.
Los especialistas coincidieron en que las editoriales universitarias cumplen una misión que difícilmente puede asumirse desde el mercado comercial: publicar obras cuyo valor principal no está en las ventas, sino en su capacidad de democratizar el conocimiento y fortalecer el pensamiento académico y social. Bajo esta lógica, la edición universitaria se convierte en un espacio de resguardo, difusión y legitimación del trabajo intelectual que sustenta la vida académica.
Entre las buenas prácticas más destacadas se mencionaron la dictaminación rigurosa, la correcta generación y enriquecimiento de metadatos —incluyendo DOI, resúmenes bilingües y descriptores temáticos—, la corrección profesional de estilo, la consolidación de una identidad gráfica coherente y la estrategia sostenida de difusión y preservación del acervo editorial. Los panelistas subrayaron que un libro universitario nunca es un esfuerzo aislado: forma parte de un catálogo que expresa el patrimonio intelectual de cada institución.
Tanto Adriana Sámano como Sofía Gamarro subrayaron que la calidad editorial nace del rigor académico y de la conciencia social. Recordaron que detrás de cada volumen hay un proceso de evaluación minucioso que garantiza pertinencia, actualidad y valor para lectores especializados y públicos más amplios. En esta línea, se abordaron también desafíos contemporáneos como mantener uniformidad en obras con múltiples autores, prevenir el plagio y regular el uso de herramientas digitales e inteligencia artificial, elementos que hoy forman parte estructural del quehacer editorial.
En la recta final del encuentro, los participantes coincidieron en que la calidad editorial depende de procesos claros, convocatorias bien definidas, evaluaciones robustas y equipos de corrección y diseño capaces de sostener altos estándares. La integridad académica —respaldada por software de detección de plagio y políticas institucionales claras— fue señalada como un componente indispensable para proteger derechos de autor y asegurar ética en la publicación.
Al reflexionar sobre el futuro inmediato de la edición universitaria, Adriana Sámano destacó que las instituciones públicas transitan hacia modelos de impresión bajo demanda y acceso abierto, lo que permite optimizar recursos, reducir tirajes y conectar los libros con sus lectores naturales sin renunciar a la calidad ni a la misión social.
El mensaje final del panel fue contundente: las editoriales universitarias deben trabajar de manera articulada, compartir experiencias y modernizar sus procesos, consolidando áreas editoriales sólidas que acompañen a la docencia y la investigación. La colaboración interinstitucional —señalaron— es hoy la clave para construir catálogos coherentes, diversos y con verdadero impacto social, capaces de reflejar la riqueza intelectual de las universidades públicas de México y América Latina.
Texto: María del Carmen Nucamendi Estrada
Imágenes: UNACH