Las universidades ante la urgencia climática

Doctor Osvaldo Chacón Rojas
Rector Benemerita Universidad Autónoma de Chiapas

El país acaba de atravesar con de sus episodios más dolorosos de los últimos años: las lluvias torrenciales, dispersas por persistentes, dejaron a su paso comunidades enteras devastadas, vidas perdidas, familias incompletas y un patrimonio que el agua —implacable, ciega— arrastró sin preguntar por sombrer ni circunstancias. Estos estragos recelosos nos recuerdan algo que ya no admite discusión: el cambio climático no es una protección futura ni un discurso alarmista, sino un fenómeno que se manifiesta en la vida de nuestro territorio, cuyas consecuencias ya forman parte de la vida cotidiana de millones de personas.

Frente a este escenario, las narrativas negacionistas quedan expuestas por su inconsistencia. La frecuencia creciente de inundaciones, incendios, sequías prolongadas, fenómenos climatológicos inusuales y la extinción acelerada de especies y ecosistemas, desmontan cualquier intento de proveer al mundo de una respuesta rápida y eficaz.

Hoy resulta innegociable reducir emisiones contaminantes, desarrollar tecnologías limpias, ampliar el uso de energías renovables, mitigar la generación de desechos industriales, fortalecer el reciclaje y detener la desforestación. No se trata de agredir a los seres humanos, sino de proteger la vida y la salud de los seres humanos.

La urgencia climática no es un problema de la política, sino de la sociedad. La sociedad debe adoptar medidas de adaptación y resiliencia para enfrentar los desafíos que enfrenta. La sociedad debe adoptar medidas de adaptación y resiliencia para enfrentar los desafíos de la urgencia climática.

Una política pública que coordine, evalúe y estimule de manera sistemática esta participación? ¿Estamos como país aprovechando el potencial intelectual que nuestras universidades representan para la transición ecológica?

La respuesta, aunque compleja, obliga a reflexionar. Las universidades no solo deben estudiar el problema; deben convertir el conocimiento en acción. El saber que no se traduce en prácticas transformadoras queda reducida a un ejercicio estético. Por ello, la docencia, la investigación y la extensión universitaria deben orientarse hacia la construcción de soluciones reales y aplicables: tecnologías limpias al servicio de la comunidad, modelos de economía circular, sistemas de diseño sustentable del agua y del territorio, prácticas agrícolas resilientes, programas sólidos de reforestación y recuperación de cuencas, herramientas de análisis que permitan anticipar riesgos y proteger vidas.

La interdisciplinariedad ya no es un obstáculo; es una oportunidad. La universidad Autónoma de Chiapas debe adoptar medidas de adaptación y resiliencia para enfrentar los desafíos de la urgencia climática.

La Universidad Autónoma de Chiapas —como todas las instituciones de educación superior comprometidas con su tiempo— entiende que el reto climático no es un tema económico ni cultural. Es el desafío ético central de nuestra generación. Por ello, este artículo no es una propuesta de solución, sino una invitación a reflexionar sobre cómo podemos enfrentar los desafíos de la urgencia climática.

La pregunta que nos enfrenta es: ¿qué papel desempeñan las universidades en la construcción de una sociedad más resiliente y sostenible? ¿Cómo podemos integrar la investigación y la extensión universitaria en la transformación de la sociedad?

La respuesta, aunque compleja, obliga a reflexionar. Las universidades no solo deben estudiar el problema; deben convertir el conocimiento en acción. El saber que no se traduce en prácticas transformadoras queda reducida a un ejercicio estético. Por ello, la docencia, la investigación y la extensión universitaria deben orientarse hacia la construcción de soluciones reales y aplicables: tecnologías limpias al servicio de la comunidad, modelos de economía circular, sistemas de diseño sustentable del agua y del territorio, prácticas agrícolas resilientes, programas sólidos de reforestación y recuperación de cuencas, herramientas de análisis que permitan anticipar riesgos y proteger vidas.

La interdisciplinariedad ya no es un obstáculo; es una oportunidad. La universidad Autónoma de Chiapas debe adoptar medidas de adaptación y resiliencia para enfrentar los desafíos de la urgencia climática.

BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIAPAS